A un mes de vivir en Punta Arenas

A un mes de vivir en Punta Arenas

30 abril, 2018 0 Por mariapastora
  • Me di cuenta de la feliz coincidencia de que conocí a mi Francisco un día 30 y me vine a vivir acá el 30 de marzo #TodoCalzaPollo 😱
  • Sigo recolectando palabras argentinas que usan acá, como “cartuchera” (estuche), “tirar la basura” (no botarla), “bocha” (pelota) y “guardia” (turno médico nocturno).
  • Viví mi primera “aguanieve” (porque nevó solo en la parte alta de la ciudad, no como informaron en Santiago jiji).
  • Manejar como santiaguina no da dividendos: como hay escarcha, si le “metes chala” puedes resbalar sin control.
  • Comer verduras acá es casi imposible, da frío (lo conversé con una compañera de trabajo que es de acá, así es que no es que yo sea “del norte” y me pase solo a mí jeje).
  • El desfile dominical (donde participan escuelas y otros grupos de la comunidad) que se celebra en la Plaza de Armas, no se suspende ni con nieve, solo si hay demasiado viento (que para la vara de acá es si no te puedes mantener de pie). Los alumnos de Enseñanza Media van sin parka y las niñas solo con calcetines, ni con panties… es que dicen que acá aún no llega el invierno, pero el otoño es de temperatura promedio de 5 grados 😅
  • La gente se preocupa mucho de saber si te acostumbras a vivir acá y te da consejos muy buenos que no se pueden despreciar, como que no es conveniente andar con zapatos de suela cuando nieva porque te resbalas…
  • Por primera vez, lloré por echar de menos. No estoy mal acá, al contrario, soy muy feliz, pero eché de menos a quienes quiero.
  • Años que no escuchaba la palabra “abigeato” (robo de animales de ganadería).
  • Acá el pan es raro, como que es envasado (por ejemplo hallullas) y no se pueden comprar de a uno, a excepción de las panaderías y supermercados (en los almacenes se vende de a 6 y es malito jeje… es el de la foto).
  • La vida nocturna acá es bastante activa.
  • Acá no es “vista al mar” sino “vista al Estrecho”.
  • Casi no hay edificios de departamentos.
  • Nunca en mi vida había usado tanto el gorro de la parka, que aquí es de vital importancia.
  • El “calientapoto” del auto se me hizo adictivo (y es maravilloso que mi Cuchi Cuchi se acuerde de tenerlo encendido un ratito antes de que entre al auto cuando me va a buscar ).
  • Ya no veo los matinales de Santiago, veo los de acá.
  • Cada día amo más a mi Francisco.
  • Extraño montones a mi gente.