¡Usted ha sido seleccionada!

¡Usted ha sido seleccionada!

26 marzo, 2018 8 Por mariapastora

Hace tiempo tenía ganas de emigrar: pensé en Estados Unidos, Nueva Zelandia o Australia a estudiar. Averigüé todo lo que necesitaba saber y decidí que vendería mi auto y me iría donde fuera que me alcanzaran esos fondos. Después, en mi lugar de residencia elegido trabajaría cantando en un pub, o tocando guitarra en la calle si era necesario.

En algún momento, mediante un grupo de periodistas al que estoy suscrita, me llegó el dato de una oferta laboral en Punta Arenas. Me acordé de esa preciosa ciudad y también de que en algún momento pensé que era un lindo lugar para vivir, ¿por qué no? Abrí el enlace con los requisitos que necesitaba el postulante a ese puesto y esa pestaña quedó abierta en mi celular por meses.

Luego lo conocí, me enamoré y que viviera en Punta Arenas era una pesadilla porque lo extrañaba mucho. En una de esas mañanas de tragedia, cuando sabía que en unas horas se iba, me acordé de esa pestaña abierta hace meses y se me ocurrió plantearle la idea: ¿y si me voy a vivir a tu ciudad? Por supuesto que lo recibió de excelente manera y no lo podía creer.

Pues, bien, comencé a buscar trabajo como loca. Postulé a aquella oferta de la pestaña, entre muchas otras. Una amiga, me dijo que un amigo sabía que buscaban en un diario de Punta Arenas a un periodista. Así es que, con mínima fe, envié mi currículum (me imaginé que sería apilado junto con el de 300 personas más a las que siempre les dicen «lo llamaremos»).

Luego de dos semanas de mi búsqueda frenética, me llama un lunes 26 de marzo el que ahora es mi jefe para decirme que el trabajo era mío.

Yo no podía contener las lágrimas, la emoción y la alegría. Estábamos, en ese momento, en medio de la plaza de la Constitución (mi amado justo andaba en Santiago) cuando recibí la llamada en mi celular.

La foto me la sacó él en ese preciso momento. Después saltábamos y gritábamos como unos locos y todos nos miraban mientras él decidió levantarme y girarme por los aires.

Veo la imagen y lloro de nuevo. Qué felicidad tenía y tengo.